domingo, 19 de febrero de 2017

La cámara-escuela.

Hace ya bastantes años que la electrónica entró en la fotografía como un elefante en una cacharrería, desde entonces nada ha sido igual. Los modelos cambian cada año y nos hemos acostumbrado a actualizar el firmware de nuestra cámara como si de nuestro ordenador se tratase. No voy a ser el abuelo cebolletas y decir que es algo maligno y que en el pasado las cosas eran mejor, pero es evidente que eso ha traido algo consigo, las cámaras son un ordenador con una lente en el frontal y eso las ha hecho cada vez más complejas. Antiguamente una cámara fotográfica tenía 5-6 controles (enfoque, disparador, diafragma, rueda de velocidades, sensibilidad, palanca de arrastre y rebobinado), nunca muchos más. Mi  cámara actual tiene 18 botones y 3 ruedas, además de un menú con 31 páginas, y cada una tiene más opciones en su interior. Es posible editar fotografías en la propia cámara, grabar video 4K, elegir mil formas de enfocar, curvas de respuesta tonal, filtros "creativos", poner el uso horario del lugar a donde viajas, personalizar 6 de los botones... Lo que sobre el papel es una bendición (poner la cámara a tu gusto) en la práctica es una maldición, hay tantas opciones que te vuelves loco para configurarla o cambiar algún parámetro.
En mi instituto doy clases de fotografía a chicos de bachillerato, no es algo muy técnico, lo que pretendo es que aprecien el arte fotográfico y aprendan a mirar el mundo de otra forma. No es un curso de HDR, fotografía deportiva ni nada parecido. En multitud de ocasiones me llegan sin saber como cambiar algo en sus cámaras,  muchas veces no saben por qué razón las fotos les están saliendo mal. Y lo peor es que yo que he usado muchas cámaras soy incapaz de averiguar qué demonios está haciendo su aparato. Finalmente me rindo y tengo que remitirlos a su libro de instrucciones, libros que suelen tener más de 100 páginas habitualmente.
¿Dónde están las cámaras sencillas? ¿Dónde están las cámaras que sirven para aprender los fundamentos de la fotografía en el mundo digital? Cuando comencé a aprender fotografía todo el mundo recomendaba alguna réflex manual en la que solo podías cambiar 3 cosas: enfoque, diafragma y obturador. Lo típico era usar una Nikon FM, Canon AE, Pentax K1000 y similares. No es que aprender fuera sencillo, pero al menos solo tenías que pelearte con 3 parámetros. Hoy día un muchacho que quiera aprender fotografía necesita conocer el funcionamiento de más de una decena de botones y un menú con multitud de opciones. 

Desde aquí reclamo la vuelta de la cámara simple, llamémosla cámara-escuela. Un aparato que sea sencillo, económico, fiable... no hace falta que tenga 10 modos de enfoque, ni Wifi, ni GPS, ni apps, ni que te prepare un café. Solo una cámara, que haga fotos, simple y llanamente.

En el mercado hay un modelo que cumple la mayoría de esas cosas, de hecho es tan simple que no tiene ni pantalla. El problema es que se llama Leica M-D y cuesta 6.000€ sin objetivo.